Establecer conocimientos para
entender la organización Fundación Leomas (Funda - Leomas)
Fundación Leonardo Marín-Saavedra
CAUSA SOCIAL VOLUNTARIA
APOLITICA - ARELIGIOSA Y ALTRUISTA PARA EL BIENESTAR DE GRUPOS POBLACIONALES
Introducción:
Una fundación, es una organización civil jurídica conformada por personas
mortales terrícolas de la raza humana, sin fines de lucro. que
persigue fines de interés general (común y/o colectivo), y
esta beneficia a colectividades genéricas de personas o grupos humanos
(ciudadanos o ciudadanas). Su patrimonio, inicial y futuro, está unido a
fines de interés general, incluso en el supuesto de disolución. Son variadas
las razones que llevan a una persona o a una institución a emprender un
proyecto con fines sociales, y responden en muchas ocasiones a motivaciones o
experiencias personales y vitales para la vida y el bienestar con plenitud de
alegría y felicidad. En cualquier caso, son respuestas individuales o
colectivas que se dan ante determinadas necesidades y aspiraciones sociales.
Si emprender es “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño,
especialmente si encierran dificultad o peligro”, el emprendimiento
social es aquel negocio o aquella obra que pretende dar respuesta a
una necesidad social individual o colectiva. Sin embargo, la fundación, no es
en todos los casos el vehículo más adecuado para dar respuesta a necesidades
sociales o a iniciativas de interés general.
Una fundación debe tener en cuenta características que la
definen como tal:
Sus fines deben ser de interés general y beneficiar a colectividades
genéricas de personas. Aunque pueden tener una duración temporal, en
general su vocación es indefinida. Deben constituirse con
un aporte mínimo del fundador (o
fundadores) de $20.800.000 (Veinte Millones ochocientos mil pesos
colombianos). Cabe el desembolso sucesivo de la cifra. No pueden beneficiar
ni directa ni indirectamente al fundador ni a los creadores o fundadores, que
son aquellos que la gobiernan, ni a personas singularizadas que no persigan
fines de interés general de acuerdo a los objetivos de la misma. En caso de
disolución, ni el fundador ni terceros recuperarán las aportaciones
económicas realizadas, pues el remanente se destinará a otra entidad sin
fines de lucro o a una institución pública. Está sujeta a supervisión de la
administración (autoridad local o nacional), a través de la rendición anual
de cuentas, de la supervisión del presupuesto, del plan de actuación y de la
tramitación de autorizaciones y comunicaciones para determinados actos de
disposición patrimonial.
Al fundar o constituir una fundación, el fundador (o el
grupo de fundadores), se desprende de un patrimonio económico que afecta
para siempre a los fines de interés general que haya determinado y
el ingreso de cada miembro es voluntario y la entidad como fundación no asume
responsabilidades laborales con sus miembros o socios sino compromisos
cívicos y espirituales dentro de una forma humanística en la distribución del
talento y la habilidad individual y a veces particular. La unión del talento
y la habilidad colectiva es la fuerza para materializar los proyectos de la
fundación y lograr los fines y metas propuesto en su querer de fundar la
institución.
Por ello:
1. Si el proyecto es de interés social, pero se espera o no se
descarta una retribución o una recuperación del capital invertido a través de
un posible reparto de los beneficios, esto no es una fundación. Estaríamos en
este caso en el ámbito de las sociedades mercantiles. Las empresas pueden
tener objetivos sociales, y es posible que sus socios o accionistas decidan,
sobre todo en los primeros años, una reinversión de los beneficios generados,
pero ello no obsta para que más adelante puedan repartirlo legal y
legítimamente. Esta forma no es una fundación.
2. Si el proyecto es de interés social, pero lo que se busca es
una retribución o una recuperación del trabajo y el tiempo personal invertido
en el proyecto, nos encontramos en el ámbito de alguna de las empresas más
genuinas de la economía social, como pueden ser las cooperativas. Tampoco
esto es una fundación.
3. Si nuestro objetivo es social y no buscamos ningún retorno a
nuestra inversión, sino únicamente el impacto social, nos encontramos en el
ámbito de las entidades sin ánimo de lucro, en el ámbito de las asociaciones
o de las fundaciones.
4. Si no hay voluntad en cada uno de los miembros fundadores y
si no existe el querer de hacer parte de la misma no se puede hablar de
fundación. La fundación es ante todo un gesto voluntario que no espera
recuperar lo invertido sino entregar en forma gratuita talento y habilidad
para una causa común que a lo largo del tiempo ayuda a la realización
personal y al progreso del entorno y de la población que logre alcanzar los
proyectos de la misma.
Fundación versus asociación:
Tanto la asociación como la fundación son consideradas
como entidades sin ánimo de lucro. No obstante, existen
diferencias entre ellas: la asociación se caracteriza por tener un elemento
personal – ‘personas que se unen para perseguir un fin común’ -,
mientras que la ‘fundación tiene un elemento patrimonial’ – un patrimonio que
se afecta con carácter permanente a un fin de interés general ajeno al
interés del fundador -.
La fundación debe perseguir siempre un fin de interés general, mientras que
la asociación puede perseguir bien un interés común “sólo para sus socios” o
bien un fin de interés general. En ocasiones, debido a la ausencia de un
patrimonio inicial o por otras razones, muchos proyectos sociales o de
interés general se canalizan a través de asociaciones. Si cumplen
determinados requisitos, podrán solicitar la declaración de utilidad pública
pasados los dos primeros años de funcionamiento. La declaración de utilidad
pública supone la equiparación en el ámbito administrativo y fiscal con la
fundación.
Una fundación es una entidad creada por una o varias personas fundadoras que
pueden ser tanto personas físicas como jurídicas (asociaciones, empresas,
grupos humanos, cooperativas… etc.). Cualquier entidad, como por ejemplo una
asociación, puede decidir cambiar su forma jurídica y transformarse en
fundación. La persona o personas fundadoras son quienes deciden todo lo
relativo a los fines y funcionamiento de la entidad, pero se nombrará una
Junta de Administración, que es la que orienta, dirige y vela por el respeto
de la voluntad de quien la fundó. Las fundaciones están constituidas sin fin
de lucro, por voluntad de sus creadores, y tienen afectado de modo duradero
su patrimonio a la realización de fines de interés general. Una de las
diferencias con respecto a la asociación, es que carecen de socios, aunque sí
pueden establecer cuotas fijas para los miembros.
La Junta de Administración es el órgano de
gobierno y representación de la fundación (en algunos
países se conoce como “Patronato”), el cual debe estar integrado por
un mínimo de tres o miembros, tiene encomendada la tarea de velar por el
cumplimiento de los fines fundacionales y administrar con diligencia los
bienes y derechos que integran el patrimonio de la fundación. Podrán ser administradores,
las personas físicas con capacidad plena de obrar, y las personas jurídicas
que deberán designar a una persona física como representante. Los
administradores deberán aceptar su cargo mediante documento público,
compareciendo ante notario, ante el registro de fundaciones, o ante la
autoridad local o nacional. En cualquier caso, la aceptación de los
administradores (junta directiva), debe ser notificada formalmente a la Junta
de Administración (fundadores), y debe ser inscrita en el registro de
fundaciones de la localidad o de la nación. La Junta Directiva o de
Administración debe elegir de entre sus miembros a un ‘Presidente’, puede
nombrar uno o varios Vicepresidentes quienes asumirán las funciones del
Presidente en caso de vacante, ausencia o enfermedad.
También la Junta de Administración deberá elegir a un Secretario General, que
puede ser escogido entre sus miembros y tienen voz y voto en las reuniones
convocadas por el Junta de Administración o, si no, puede ser una persona
ajena a la Junta Administrador, por lo que en dichas reuniones sólo tendrá
voz pero no voto.
Requisitos para crear una fundación son fundamentalmente tres:
Tener un fin social. La entidad debe buscar beneficiar a un colectivo
genérico de beneficiarios, y no puede tener como fin el beneficio de los
intereses privados de sus miembros. No tener ánimo de lucro. El resultado
positivo de los recursos económicos no se debe distribuir entre los miembros
del órgano sino que se reinvierten para ser utilizados en el cumplimiento de
los fines de la fundación. ‘El hecho de no tener fines lucrativos’ no debe
confundirse con el de no necesitar recursos económicos, puesto que son
fundamentales para que las organizaciones puedan cumplir con sus fines. Contar
con una dotación económica como mínimo de $20.800.000 (Veinte Millones
ochocientos mil pesos colombianos). Si fuera menor habría que hacer un
informe de viabilidad.
Trámites para la constitución de una fundación:
A. Escritura de constitución (Estatutos)
El contenido de la constitución de una fundación debe
contener, al menos los siguientes:
El nombre, apellidos, edad, estado civil del fundador o fundadores, sin son
personas físicas, y su denominación o razón social, si son personas
jurídicas, y en ambos casos, su nacionalidad y domicilio y número de
identificación fiscal.
La voluntad de constituir una fundación.
La dotación, su valoración y la forma y realidad de su participación.
Los estatutos de la fundación.
La identificación de las personas que integran el patronato, así como su
aceptación si se efectúa en el momento fundacional.
B. Elaboración de los estatutos
Es necesario redactar los estatutos y remitirlos a la Junta Directiva y al
Registro de Fundaciones. Los Estatutos contendrán:
Denominación. Habrá que solicitar previamente al Registro de
Fundaciones una certificación acreditativa de que la denominación que se
pretende utilizar no coincide ni se asemeja con otra previamente inscrita.
Fines fundacionales. Se dividirán en objetivos generales y
actividades concretas (relacionadas con los objetivos).
Domicilio.
Ámbito territorial.
Personas beneficiarias.
Composición de la Junta Directiva (o de Administración), las
reglas para la designación y sustitución de sus miembros, las causas de su
cese, sus atribuciones y la forma de deliberar y adoptar acuerdos. Téngase en
cuenta que la Junta Directiva es el órgano de gobierno de las fundaciones y
equivale a la Asamblea General de las asociaciones, mientras que la
Administración es el órgano de representación de la fundación que equivale a
la Junta Directiva de las asociaciones.
Duración para la que se crea la fundación:
Nombramiento de directivos. El o la fundadora establecerá la
composición del órgano máximo de gobierno. Si no, será un órgano colegiado de
al menos 3 miembros.
Funcionamiento interno.
Constitución y adopción de acuerdos.
Extinción.
C. Tramitación para la constitución de una fundación
Téngase en cuenta que, una vez recibida la escritura de constitución
fundacional, el grupo administrador puede requerir a los administradores
designados en la misma para que acepten el cargo, si todavía no lo han hecho,
e insten la inscripción de la fundación. Ahora bien, si transcurren seis
meses desde el otorgamiento de la escritura pública sin que los directivos
inscriban la fundación en el correspondiente registro de fundaciones,
entonces se produce una grave consecuencia. El protectorado deberá cesar a
los patronos, quienes responderán solidariamente de las obligaciones
contraídas en nombre de la fundación y por los perjuicios que ocasiones su
falta de inscripción.
Así mismo, los administradores procederán a nombrar nuevos directivos, previa
autorización judicial, que asumirán la obligación de inscribir la fundación
en el correspondiente registro de fundaciones. Las fundaciones adquieren
personalidad jurídica a partir de la inscripción de la escritura pública de
su constitución en el correspondiente registro de fundaciones. A nivel
estatal rige el decreto gubernamental (revisar en el país), del Registro de
Fundaciones de competencia estatal.
La inscripción sólo podrá ser denegada cuando dicha escritura no se ajuste a
las prescripciones de la Ley. Sólo las entidades inscritas en el registro,
podrán utilizar la denominación de fundación. En este aspecto la diferencia
con el derecho de asociación es palpable: la inscripción en el registro es
meramente declarativa, de publicidad ante terceros para las asociaciones. En
cambio, las fundaciones, la declaración es constitutiva, es decir, es
necesaria su inscripción para existir jurídicamente.
Los pasos para la constitución de una fundación son los
siguientes:
Se elaborarán los estatutos. Se recomienda remitir el borrador al grupo
organizador fundador y al Registro (si se requiere), antes de firmar ante
notario, ante la posibilidad de que contenga algún error.
Solicitar la certificación negativa de la denominación. Se debe solicitar al
Registro de fundaciones la certificación que acredite que no hay otra
fundación con el mismo nombre o que se le asemeje. Dicha certificación debe
haber sido expedida como máximo tres meses antes de la fecha de otorgamiento
de la escritura.
Se solicitará el número provisional (de acuerdo a la autoridad del lugar),
ante la autoridad competente, presentando el borrador de los estatutos y la
certificación negativa de denominación si se requiere.
Se elabora el presupuesto y la memoria económica.
Se deposita en una entidad bancaria un mínimo de $20.800.000 (Veinte Millones
ochocientos mil pesos colombianos). Cuando la dotación sea de inferior
cuantía, el fundador o la fundadora deberá justificar su adecuación y
suficiencia a los fines fundacionales mediante la presentación del primer
programa de actuación, junto con un estudio económico (sólo si es inferior a
$20.800.000 (Veinte Millones ochocientos mil pesos colombianos), que acredite
su viabilidad utilizando exclusivamente dichos recursos. En caso de
aportación dineraria: podrá hacerse en forma sucesiva, con un desembolso
inicial del 25% y el resto podrá hacerse en efectivo en un plazo de cinco
años (revisar ley del país), contados desde el otorgamiento de la escritura
pública de constitución de la fundación. En el caso de aportación no
dineraria: deberá incorporarse a la escritura de constitución una tasación
realizada por un experto independiente y, asimismo, se describirán en la
escritura los bienes y derechos objeto de la aportación. Se acepta como
dotación el compromiso de aportaciones de terceros siempre que se haga
constar en título que lleva aparejado ejecución en caso de incumplimiento.
Escritura pública de constitución ante notario, acreditando la
personalidad de los y las fundadoras y determinen su capacidad para constituir
una fundación, la voluntad de constituir una fundación con sujeción a las
disposiciones de la ley, aportación patrimonial inicial de la fundación, con
descripción y naturaleza de los bienes y derechos que la integran, los
estatutos fundacionales, y la identificación de las personas que integran el
órgano de gobierno y, en su caso, la aceptación del cargo si se realiza en el
acto fundacional.
Ir a la oficina gubernamental competente. La escritura pública debe liquidar
el impuesto a las transmisiones patrimoniales y los actos jurídicos
documentados.
Ir a la autoridad civil. La autoridad civil debe comprobar que la fundación
cumple con los requisitos legales. Para ello emite informe preceptivo y
vinculante sobre la idoneidad de los fines de la fundación y la suficiencia
de la dotación.
Inscripción en el Registro de Fundaciones, y opcionalmente en los registros
autonómicos y municipales si los hay. Es necesario aportar la escritura
constitutiva, y los documentos deben presentarse antes de seis meses contados
a partir del otorgamiento de la escritura.
Recibir del Gobierno local o nacional y del Registro de Fundaciones la
certificación correspondiente que habilita a la fundación para empezar a
operar. La fundación ya está constituida y debe aparecer publicada por el
órgano gubernamental.
A partir de su inscripción es cuando la fundación adquiere personalidad
jurídica.
Desarrollo Humano:
Durante muchos años, el proceso de desarrollo de los países ha sido evaluado
exclusivamente utilizando como indicador el crecimiento de la renta o de la
producción nacional expresada en términos per cápita, con el que se
identificaba el estado de bienestar material de cada uno. En los últimos
veinte años esta práctica ha sido cada vez más criticada como excesivamente
simplista. En la actualidad se acepta casi universalmente que el desarrollo
no consiste sólo en el crecimiento de la renta per cápita, aunque siga
estando relacionado con él. El desarrollo implica, además, la eliminación de
la pobreza y de la desnutrición, el aumento de la esperanza de vida, la
reducción de la mortandad infantil, la disponibilidad de servicios de
alcantarillado y agua corriente que reduzca las enfermedades, un mayor nivel
de alfabetización y de escolarización, etc. Por tanto, el desarrollo es un
concepto multidimensional que no se limita a su dimensión económica. Las
fundaciones también trabajan en la defensa de los Derechos Humanos y Derechos
Fundamentales del mortal terrícola humano porque entiende que somos seres
creados de la misma esencia pero distintos y diferentes en la individualidad
del ser que existe con libertad de conseguir su plena felicidad cumpliendo
con la ley establecida y conociendo cada uno de los deberes para con el país,
la patria, y la sociedad que lo vio nacer o crecer.
El término desarrollo humano amplía el contenido del
desarrollo económico, incluyendo otras dimensiones como la salud, la
educación, la producción, la solidaridad, la fraternidad, la defensa de la
vida de humanos, plantas y animales, el reconocimiento y respeto de los
derechos fundamentales y la participación en la sociedad con derecho a elegir
a sus gobernantes y autoridades como a la libre expresión. Partiendo de esta
concepción del desarrollo humano, limitarse a utilizar los indicadores
relacionados con la renta para evaluar el desarrollo global de una sociedad
es insuficiente, y puede ser desorientador. Países relativamente prósperos
desde el punto de vista económico (por ejemplo, países situados en el grupo
de renta mediana), tienen a veces un nivel insuficiente en los indicadores
básicos de desarrollo humano (tasas de alfabetización que no pasan del 50%,
tasas de mortalidad infantil que superan el 100 por mil, y malnutrición en
una buena parte de la población).
Por el contrario, algunos países con un nivel de renta más baja y con tasas
reducidas de crecimiento económico, pueden conseguir avance espectacular en
el bienestar de sus habitantes, comparable al que disfrutan los ciudadanos de
los países industrializados.
Veamos un ejemplo concreto: El caso de Guatemala y Sri
Lanka:
El siguiente cuadro (cuadro 1) muestra el PIB per cápita y la distribución de
la renta de dos países, Guatemala y Sri Lanka, en 2013. Ambos países
presentaban una renta per cápita prácticamente equivalente, si bien la
distribución de la renta es mucho más desigual en Guatemala: el 20% más pobre
de la población en 2013 tenía acceso a una proporción de la renta nacional
inferior a la que disfrutaba ese mismo segmento de la población en Sri Lanka.
Algo semejante sucede si comparamos el segmento de población más rico (de
nuevo el 20%), entre los dos países, con una participación significativamente
superior de ese segmento en la renta de Guatemala.
Cuadro 1: Indicadores de renta de Guatemala y Sri Lanka
| | PIB per cápita | Participación en la renta del 20% más pobre
| Participación en la renta del 20% más rico | Sri Lanka | 4.595 $ |
7.0 % | 48.0 % | Guatemala | 4568 $ | 2.9 % | 59.5 %
Esto indica que en Guatemala, la riqueza está concentrada entre los segmentos
más ricos de la población, existiendo por lo tanto una amplia brecha entre
ricos y pobres.
Consideremos ahora algunos indicadores de desarrollo humano, recogidos en el
cuadro 2, que corresponden a dos de sus dimensiones más importantes: la salud
y la educación.
En relación con la salud se muestran los indicadores de la esperanza de vida,
la tasa de mortalidad infantil antes de haber cumplido un año por cada mil
habitantes y el porcentaje de personas desnutridas, mientras que para tener
una idea del nivel de la educación se utiliza la tasa de alfabetización de la
población adulta.
Puede comprobarse que, salvo por lo que se refiere al porcentaje de personas
malnutridas, la situación de ambos países es muy diferente en los aspectos
considerados. La esperanza de vida es casi dos años menor en Guatemala, lo
que en parte es consecuencia de una tasa de mortalidad infantil que es casi
tres veces superior a la media de la de Sri Lanka. Finalmente, la tasa de
alfabetización de adultos es de casi un 91% en Sri Lanka, frente a un 69% en
Guatemala, lo cual pone de manifiesto un importante retraso de este último
país en términos relativos.
Cuadro 2: Indicadores de desarrollo humano de Sri Lanka y Guatemala |
| Esperanza de vida (años) | Tasa de mortalidad infantil (por mil habitantes)
| Personas desnutridas (% de la población) | Tasa de fecundidad (nacidos por
mujer) | Tasa de alfabetización de adultos (%) | Sri Lanka | 71.6 | 12
| 22 | 2.0 | 90.70 | Guatemala | 69.7 | 32 | 22 | 4.6 | 69.10
Si se comparan los dos cuadros, la primera conclusión es que la desigual
distribución de la renta en Guatemala es responsable, al menos en parte, de
las diferencias en estos indicadores de desarrollo humano. De estos ejemplos
puede concluirse que, con más o menos margen de maniobra respecto de las
limitaciones impuestas por el nivel de renta y su distribución, las políticas
del gobierno relacionadas con salud, pobreza y educación, así como la demanda
pública de ese tipo de políticas, juegan un papel destacado en la consecución
de los objetivos de desarrollo humano. La acción estatal es esencial para la
consecución del desarrollo humano.
Ésta es la explicación al fenómeno por el cual países relativamente prósperos
desde el punto de vista económico tienen a veces un nivel insuficiente en los
indicadores básicos de desarrollo humano. Una razón adicional importante para
considerar una gama más amplia de dimensiones del desarrollo, y por tanto una
mayor variedad de políticas, es que los diferentes aspectos del desarrollo (o
de la pobreza), se interrelacionan y refuerzan mutuamente entre sí de forma
considerable. Como consecuencia, las políticas aplicadas se acumulan
simplemente unas sobre otras: si mejora la salud, no solo mejora el bienestar,
sino que aumenta la capacidad de generar renta; si mejora la educación, se
obtienen normalmente mejores resultados en el área de la salud y también un
aumento de los ingresos.
Así pues, podemos afirmar que el desarrollo humano es un concepto
multidimensional y complejo, cuya medición plantea retos interesantes. Esta
tarea ha sido asumida por el PNUD y más recientemente por el Banco Mundial.
Perfil del empleado en las fundaciones:
Sabemos de la cada vez mayor importancia de aunar esfuerzos por parte de las
entidades sin ánimo de lucro, de modo que trabajando juntas se puedan lograr
metas más complejas, potenciar la presencia de estas entidades, aumentar sus
capacidades, incrementar los recursos económicos y humanos, e intercambiar
experiencias. Esto está llevando a muchas organizaciones a asociarse en
redes, coordinadoras, plataformas, etc.
La mayoría de estas organizaciones, el 55% están integradas
en federaciones, plataformas, redes o coordinadoras. Son las menos el 5% las
que han establecido alianzas internacionales. Otro aspecto importante que nos
ayudará a conocer mejor a estas organizaciones es el referente a
la remuneración de los miembros de los órganos de gobierno de estas
entidades. Los miembros de los órganos de gobierno de las entidades no
lucrativas pueden percibir una retribución por el cargo que desempeñan, o por
los servicios que ofrecen a la organización. Más adelante veremos las
diferencias que existen en este sentido entre fundaciones y asociaciones.
El 85% no cobran ninguna remuneración, el 14% son personal asalariado
prestando un servicio y el 1% cobra por el cargo desempeñado, aunque no por
los servicios prestados a la organización. Observamos como la enorme mayoría
no percibe ningún tipo de honorarios económicos, lo que convierte a estas
organizaciones en entidades dirigidas mayoritariamente por personas
voluntarias, lo que refleja que normalmente las personas que ocupan un puesto
directivo en una organización no lucrativa compaginan esta actividad con otra
actividad remunerada civil o productiva propia o empresarial. Para las
entidades no lucrativas, los recursos humanos tienen una importancia clave,
debido entre otros factores, a que el crecimiento constante de su actividad
genera unas necesidades crecientes de personas frente a una capacidad
limitada de contratación.
No obstante, el 75,5% de las entidades del sector disponen de personas
remuneradas para la realización de sus actividades; es decir, que un 24,5%
cuentan únicamente con la colaboración de personas voluntarias. En este
sentido queremos dar una visión de la importancia del personal asalariado
en estas organizaciones, y lo queremos comparar con el sector
empresarial.
El 35 % de estas organizaciones (con personal asalariado),
cuentan con entre 6 y 20 personas, otro 35% cuentan con menos de seis
asalariados, un 18% tienen entre 20 y 50 asalariados, y sólo un 14 % cuentan
con más de 50 personas. Como resulta lógico, el número medio de personas por
entidad es mayor a medida que contemplamos estratos de ingresos más elevados.
De hecho, se detecta cómo el 55,9% de las entidades con volumen
presupuestario superior a 1.000 millones de pesos colombianos, tiene a 50 o
más personas trabajando de modo remunerado.
También es de destacar que las fundaciones cuentan con plantillas de
asalariados más grandes que la mayoría de las asociaciones. Queremos destacar
que el perfil medio de los trabajadores de las entidades no lucrativas se
establece a partir de las siguientes características: son predominantemente
mujeres o varones jóvenes, tienen educación superior, colaboran con la
entidad desde hace más de dos años, trabajan a tiempo completo y tienen un
contrato fijo/indefinido, aunque buena parte trabaja también a tiempo parcial
y con algún contrato temporal. En contraposición con la participación de las
mujeres en los órganos de Gobierno, estas organizaciones son
un sector laboral muy feminizado (74 % de mujeres frente al 26 % de varones),
sobre todo al compararlo con el conjunto de la población ocupada en cada
país, donde la población masculina empleada son mayoría. Debemos ensenar a
los varones que también están llamados a servir y a ofrecer en forma gratuita
su tiempo, talento y habilidad para ayudar a los otros y otras personas de la
población a crecer y buscar la plena felicidad hasta hacerla colectiva y de
paso los mortales terrícolas humanos aprenden a salir de la caverna y dejan
atrás egoísmos o envidias propias de la gente sin solidaridad.
Destacamos un dato que nos parece importante. Hemos dicho que el perfil
mayoritario entre los empleados de estas organizaciones tiene
estudios superiores (un 67 %), y este dato contrasta frente al 24 % de
universitarios asalariados en el sector empresarial español. También es de
destacar que aunque la mayoría de los empleados de estas
organizaciones lo está a jornada completa, las personas asalariadas
a tiempo parciales en el tercer sector son sensiblemente superiores al del
sector empresarial
(un 46 % frente a un 12 %).
Estos datos de empleo, que hemos visto en el gráfico anterior, son muy
similares a los que podremos observar en el sector empresarial en nuestro
país, si bien en este sector las empresas que cuentan con uno o dos empleados
alcanzan el 60%, al ser autónomos o pymes. No olvidemos que el tejido
empresarial en un 87 % está compuesto por empresas de menos de 10 empleados.
¿Que aportan los empleados de estas organizaciones?
El elemento más valioso es el tiempo. Hay voluntarios que
por sus condiciones laborales disponen de mucho tiempo, sobre todo muchos
estudiantes o personas jubiladas. Otros no disponen de tanto y se limitan a
ofrecer sus colaboraciones unas horas a la semana o incluso al mes. Ese
tiempo es importante y son las organizaciones las que deben saber
gestionarlo. Siempre hay actividades que llevar a cabo, unas prioritarias,
otras menos urgentes. Es necesario organizar las actividades en función de la
disponibilidad de tiempo de los voluntarios. Pretender realizar
una actividad un día a unas horas en las que no podamos contar con ningún
voluntario es absurdo. Lo lógico es conocer, de antemano, la disponibilidad
del voluntariado y organizar esas actividades cuando
tengamos recursos humanos para ello.
No siempre esto es posible, pues hay determinados actos que se deben realizar
en horarios o días muy concretos, y es ahí donde resulta más difícil
llevarlos a cabo. Una buena gestión de ese tiempo se traduce en una
satisfacción y una motivación para el voluntario. No hay nada más desmotivado
para un voluntario que no sentirse útil y tener la sensación de estar
perdiendo su tiempo. A nadie nos sobra el tiempo, y nadie se involucra en una
ENL para dejar pasar el tiempo y aburrirse. Del mismo modo el tiempo requiere
un compromiso por parte de la persona voluntaria. Si se cuenta con una
persona para llevar a cabo una actividad y ésta no aparece la actividad
probablemente no podrá realizarse, o deberá retrasarse, con el consiguiendo
retraso de otras actividades.
Otro elemento importante que los voluntarios aportan a estas
organizaciones es el entusiasmo. El voluntario quiere
sentirse útil, quiere ocupar su tiempo, quiere hacer y conocer cosas nuevas,
quiere ayudar a los demás, y lo hacen de una manera altruista. Ello implica
una gran dosis de entusiasmo. No siempre mantenemos el mismo nivel de ánimo.
Unas veces las cosas nos están saliendo bien y la moral nuestra y de nuestro
equipo es alta. Otras veces el ánimo está más decaído. En el mundo de estas
organizaciones hay muchos y frecuentes motivos para perder el ánimo:
una subvención denegada, dificultades para captar fondos propios, requisitos
para acceder a subvenciones que no se cumplen, objetivos no siempre logrados…
Por todo ello es muy importante contar con el apoyo de voluntarios que
contagien el entusiasmo a otros compañeros o compañeras, para hacer frente a
las dificultades del día a día. Pensamos a veces que esa vitalidad y ese
entusiasmo lo aportan las personas más jóvenes. Pero la experiencia nos lleva
a pensar que no siempre es así. Hay personas de bastante más edad que se
convierten rápidamente en los verdaderos líderes de un grupo de voluntarios
por su carisma o su empuje. Es pues, importantísimo para cualquier
organización nutrirse de esas personas entusiastas, y saberlas aprovechar
poniéndolas al mando de un grupo de trabajo.
Es siempre conveniente tener en un mismo grupo personas con distintas
capacidades para el trabajo y con distintos grados de motivación. Siempre
habrá unos que arrastren o contagien a los demás. Al igual que el tiempo, el
entusiasmo debe ser bien gestionado por las organizaciones. Resulta muy fácil
desmotivar a una persona y desequilibrar esos estados anímicos. No podemos
olvidarnos de las ideas. Son éstas otro elemento fundamental en
los aportes del voluntariado. A veces las cosas se ven de forma
diferente cuando se miran con otros ojos, desde otra óptica, probablemente
desde la óptica de una persona más experimentada. A veces todo lo contrario,
personas ajenas a un tema, o poco familiarizadas con él nos pueden aportar
brillantes ideas que para nosotros resultan totalmente novedosas y válidas.
Debemos de dar entrada a todas esas nuevas ideas. No hay idea mala o
ridícula. Cualquier aportación es excelsa, aunque sea para demostrar que ese
no es el camino a seguir. El voluntario al proceder de fuera
de la organización no lucrativa nos ofrece una visión
crítica y un punto de vista externo de incalculable valor para nosotros. Que
el voluntario tenga libertad, para exponer sus ideas, para
ser escuchado es básico para la motivación del voluntariado, a la
vez que pueden dar nuevos enfoques a tener muy en cuenta. En ocasiones las
ideas nos llegan de personas con cierta experiencia, por su actividad
profesional o por haber colaborado en otras entidades. En estos casos esas
ideas resultan muy útiles y alentadoras.
No debe pues, una organización sin ánimo de lucro darle la
espalda al voluntariado, y es importante hacerles participar en
actividades tan delicadas como llevar a cabo planes estratégicos o incluso
planificación de proyectos. Por otra parte, hemos de considerar otro elemento
fundamental en la aportación que los voluntarios ofrecen a estas
organizaciones. Son los contactos. Cualquier persona que
llega a una organización tiene unas amistades, unos conocidos o unos
familiares. Vivimos en un mundo gregario y todos estamos interconectados. A
menudo lograremos hacer contactos muy valiosos para nuestra organización y
para los proyectos que llevamos a cabo, a través de nuestro voluntariado.
Conocer a otra persona que nos pueda poner en contacto con una empresa
donante, con personas que disponen de determinada información, o que conocen
a otras personas influyentes son puertas que se nos pueden abrir corriendo la
voz entre nuestros voluntarios. Una organización sin voluntarios es
una entidad sin contactos, y sin éstos, el camino para lograr nuestros
objetivos se convierte en más largo y penoso. No siempre se trata de tener
contactos adinerados o influyentes, a veces hay personas que disponen de
información sobre alguien que puede hacer una donación, informarnos sobre
alguna subvención, o ayudarnos a organizar un evento.
Cualquier contacto resulta muy valioso, y si hoy no nos resulta tan útil, tal
vez mañana sí. Finalmente podemos destacar otros factores, igualmente
importantes para las organizaciones: la experiencia de
nuestros voluntarios. Las personas que tienen conocimientos sobre
determinadas actividades nos pueden ayudar mucho y podemos aprender mucho de
ellas. Apoyarnos en las personas que ya han recorrido ese camino es
fundamental para saber por dónde nos conviene más caminar, resultando ser más
eficaces en el logro de nuestras metas y evitando desalentadores fracasos.
Dentro de una organización sin ánimo de lucro hay un sinfín
de tareas a realizar, desde las administrativas, hasta las relaciones
públicas, planificación de proyectos, asesoramiento técnico, justificación de
subvenciones, etc. Deberemos valorar pues, la experiencia de una persona con
conocimientos en contabilidad, fiscalidad e informática, pero también en el
área de recursos humanos, relaciones públicas, marketing y comunicación,
sociología, y un largo etcétera, dependiendo de la orientación de la
organización. A veces contamos con voluntarios que carecen
de una experiencia profesional pero sí cuentan con grandes habilidades. Es
este otro elemento importante.
No todos podemos ser contables o graduados sociales. Algunos de nuestros
voluntarios tienen habilidades innatas o que han ido desarrollando con el
tiempo, que nos pueden resultar muy útiles. Un buen comunicador o un buen
relacionista público nos serán de gran importancia en actividades de
sensibilización o captación de socios o de fondos; una persona meticulosa y
organizada es importante en tareas relacionados con gestionar bases de datos,
realizar un lista de correos electrónicos con sus propietarios, o llevar
archivos; y una persona con iniciativa y con carisma puede liderar grupos de
trabajo, por ejemplo. Pero integrarse en una organización requiere compromiso por
parte del voluntariado.
El ser voluntario no significa acudir a la sede de estas
organizaciones cuando nos apetece y dejar actividades sin hacer
simplemente porque no nos apetece hacerlas. Es necesario comprometerse con
determinadas actividades, con unos horarios establecidos. Por supuesto el
voluntario se pone a disposición de la entidad y debe ser éste el que ofrezca
su tiempo según sus posibilidades. El grado de compromiso lo establece
el voluntario de un modo progresivo. Es preferible, en
principio dedicar pocos días al mes, o pocas horas a la semana, para que el
voluntario se vaya adaptando a la organización, y para que vaya descubriendo
las metas que ésta persigue y las actividades que lleva a cabo.
Si logramos despertar el interés en el voluntario, probablemente,
trate de prestar más tiempo, posiblemente dejando de lado otras aficiones
para ocuparse por más tiempo en las actividades de la organización.
Al compromiso va ligado la responsabilidad:
Responsabilidad significa cumplir con ese compromiso dedicando un tiempo a la
organización y ocupándose de unas tareas. Pero también significa poner
interés en lo que se hace, tratando de disfrutar con las actividades en las
que se participa, pero con la seriedad que ello requiere. Organizar un evento
en la calle puede resultar muy divertido, pues se trabaja al aire libre, el
ambiente es distendido, y se hacen amistades. Pero ello no significa que la
actividad a realizar sea un pasatiempo o una simple diversión. Tras ese
evento habrá un objetivo que podrá ser el recoger firmas en un acto
reivindicativo, captar fondos para un proyecto de cooperación, o
informar o sensibilizar a la gente sobre determinados asuntos relacionados
con nuestra entidad.
Ser responsable y consecuente con nuestro trabajo es importante, y un pilar
fundamental para cualquiera que aspire a convertirse en voluntario.
Cuando hay voluntad, combinando el talento y la habilidad con la acción,
todas las cosas materiales son posibles si cada integrante de la organización
tiene confianza en si mismo y en los otros compañeros o compañeras dentro de
la institución que hemos denominado Fundación Leonardo Marín-Saavedra,
por el querer y voluntad inicialmente desde la ciudad de San Francisco,
California, Estados unidos, de un grupo de ciudadanos inmigrantes de Perú,
México, El Salvador y Nicaragua, de plasmar para la posteridad una
organización que plasme el nombre de una persona (también inmigrante), que
lucho desde niño en la construcción de una sociedad solidaria con el otro,
más justa y humana, sobre todo en la acción social, aplicando amor y
servicio, con el único interés que el otro o la otra, encuentre las posibilidades
sociales para lograr la plena felicidad con bienestar y equilibrio social
durante cada día en la vida durante el paso por el planeta tierra en donde
habitamos todos los seres humanos creyentes, ateos, agnósticos y/o
diferentes.
Bogotá, Cundinamarca,
Republica de Colombia, Diciembre 17, Año 2024.
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